Espirales, Mauricio Escher
"No guardes nunca en la memoria aquello que te quepa en el bolsillo".
Albert Einstein 1879-1955
Siempre me es complicado acordarme de cosas. Una de las razones de esta columna es escribir para mantener la memoria. Existen muchas cosas que he olvidado.
Me pregunto si olvido porque tengo alguna falla química en el cerebro o tengo tantas cosas ya metidas en la cabeza que simplemente la información nueva va ocupando los compartimentos viejos, simplemente se encima y cuando busco, no encuentro lo que había guardado.
Hace poco, oí que "somos el resultado de todas las personas que hemos conocido", se me ha quedado grabado. Así que traté de hacer una rápida lista mental de todas las personas a las cuales he conocido… Seguramente, algunas de esas personas que me han caído re bien no vienen a mi mente y me da rabia.
Hace poco, oí que "somos el resultado de todas las personas que hemos conocido", se me ha quedado grabado. Así que traté de hacer una rápida lista mental de todas las personas a las cuales he conocido… Seguramente, algunas de esas personas que me han caído re bien no vienen a mi mente y me da rabia.
Me encantaría por ejemplo, recordar a mis compañeros de la escuela. De la única persona que me acuerdo del kinder garden, es de un niño con quien yo corría. Nunca recuerdo su nombre y mi madre si. Corríamos todo el tiempo del descanso. De hecho, nuestro juego era correr. Yo siempre tenía la sensación esa de cuando vas en un auto a toda velocidad y las cosas en los laterales están fuera de foco y se desplazan hacia atrás. Este chico murío muy joven, me parece que sólo tenía 21 años cuando se casó y cuando murió en un accidente en el cual no tuvo la culpa, le sobrevive un hijo.
Por más que he tratado de recordar a personajes de la primaria no puedo. Solo recuerdo a Tania. Una niña de amplia sonrisa con largas trenzas doradas. A menudo me preguntaba porqué no tenía el cabello largo como ella para que me peinaran igual. Pero la cosa es que cómo iba a tener trenzas si en principio no me gustaba peinarme!.
Acordarse de cosas de la infancia para algunos no es nada difícil, pero cuando quiero recordar incluso de cuando cursaba la Universidad me cuesta trabajo.
Me gusta mucho que me cuenten historias del pasado en las que he participado yo. Cuando me cuentan esas historias me sorprendo mucho de cosas que hice o dije. En estos casos me siento como cuando le dices al abuelo que te cuente la historia otra vez. En cambio, otros recuerdos que quiero olvidar siguen estando presentes a pesar de que hayan pasado en la misma época.
No se más adelante qué de verdad quiero recuperar de esas memorias olvidadas, lo que me hace sentir mal es que parece ser que olvido las cosas buenas y solo recuerdo malos ratos. Me da coraje porque siento que necesito recordar cosas para crear. Espero cambiar de programación pronto mi forma de archivar y de búsqueda del pasado.
En otras ocasiones tengo la sensación de que voy a comenzar a recordar todo lo que he olvidado y que por eso siento esta necesidad de escribir, tal vez, entre texto y texto vaya encontrando cosas perdidas.
Les había dicho que soy de formación profesional artista plástico. Yo pintaba mucho en base a recuerdos y sueños. Ahora cuando veo algunas de esas pinturas, no puedo recordar que recordaba cuando estaba pintando… ¡Menudo lío!
Para tales efectos de recordar los buenos momentos, suelo guardar boletos, papelitos, objetitos de ocasiones memorables. Los boletos de entradas a salas de cine, conciertos, vuelos de avión y transporte etc., me gusta ponerlos como separadores dentro de libros de mi biblioteca personal o de grandes artistas, así cuando los vuelvo a consultarlos es grato encontrar y tener un recuerdo fortuito.
Casi dos años atrás murió mi tía Licha. Mi prima, otra tía y yo fuimos las herederas de sus cosas y nos reunimos en la que era su casa para distribuirnos las pertenencias. Mi tía murió a los 80 años y viajó por muchos países. Miles de papelitos, boletos, bolsitas, bolsotas con cositas adentro, cajitas y cajotas, maletas, recuerdos de turista, recibos, notas, fotos, cartas, actas, oficios, botones, etc, tuvimos que revisar. Una por una. Mas de la mitad de las cosas -si no es que la mayoría- tenía muchos años que Tía Licha en vida no las había sacado o revisado.
Para nosotras muchas de las cosas nos hicieron recordar y "vivirla" muchas de estas memorias físicas no sabemos de cuando o de donde provienen. Sinembargo ahora me cuestiono en qué momento la memoria se convierte en sólo acumulación, o si la acumulación nos ayudan a no perder la memoria.
